De vuelta de Suiza

Como ya sabéis, me fui la semana pasada a Suiza y así poder decir que he viajado algo este año. Pues bien, en teoría iba a Zurich todo el tiempo, pero descubrimos LO MEJOR del viaje: Swiss Pass. Es un billete de tren que tiene varias modalidades: para grupos, para 4,8,15 días, usarlo en días alternos o seguidos…Al principio nos pegó un poco el palo económico, porque costó unos 140 euros (nada más llegar) pero hemos podido coger muchísimos trenes, hemos recorrido toda Suiza (dentro de los límites que nos permitieron 5 días), y sin lugar a dudas ha sido amortizado e incluso me atrevería a decir que hemos ahorrado algo si en vez de esta opción, hubiéramos elegido lo tradicional (un viaje, un billete). Aparte de poder coger todos los trenes, te incluía entrada gratis a casi todos los museos, tranvías, autobuses, funiculares y barcos de los lagos, excluyendo los trenes “cremallera” ( que son los trenes que van por la montaña, pero recibías un 25% de descuento)….y he vuelto muy contenta porque lo que parecía a priori un viajecillo se ha convertido en “InterRail chic” como lo bautizó la cuñadísima, y hemos visto unos paisajes preciosos, a pesar de meternos de lleno en una borrasca que cubrió durante nuestra estancia todo el país, cosa que lamentamos pues podríamos haber visto mucho más y más espectacular. La visita no fue mucho de museos, pero a destacar el Musée International de La Croix Rouge et le Croissant (sí sí, has leído bien) Rouge.

Quizá éramos las más ignorantes allí, pero qué risa nos dió cuando vimos en la Sede de la Cruz Roja escrito cruasán . El museo era bastante interesante y se te ponían a veces los pelillos de punta cuando leías y veías ciertas cosas…hasta estaba allí retratada la Tita Florence en su guerra de Crimea que, con buen juicio, aunque a la larga algo equivocado, evitó muchas más muertes gracias a las medidas de higiene en el hospital que montaron. Un aplauso para la primera enfermera destacada..aunque su retrato parezca sacado de las fotos de los muertos de Los Otros.

También nos resultó muy curioso los cambios tan radicales de idiomas y de estilos según las zonas geográficas. Todo el mundo sabe que en Suiza se hablan varios idiomas, a saber: alemán, francés, italiano, y un tal romanache. Lo que no nos esperábamos era tener la sensación de cambiar de país de manera tan brutal, hasta el punto que no tenía nada que ver Zurich con Ginebra, ni ninguna de las dos con Lugano (precioso!!). Me hizo mucha ilusión “hablar” y oír italinao, pero sólo llegaba a decir: Grazie mile, Ciao, prego y non capito…

Las ciudades que más me gustaron fueron Berna, Lucerna y Lugano (el recorrido en tren de ésta última fue la bomba, con vista de los prados verdes y los picos nevados…)
Hablemos de tópicos: Desde luego, alucinamos con la EXTREMA PUNTUALIDAD de todos los transportes, la limpieza de sus calles, la seriedad de la zona germana y la alegría italiana…Lo precios, pues caros, pero también había cosas equiparables a España, no es que todo fuera un sablazo continuo.
De todas formas, si vuelvo alguna vez, iré en verano, pues nos ha hecho mucho frío y ha llovido también bastante, por lo que los paisajes rurales los he visionado parcialmente. Muy recomendable.
Recomendable también un restaurante llamado Crazy Cow, que comes por 30 francos, y la decoración es tipo Pelé Melé… LeonhardStrasse, 1 en Zurich. Tambien la cadena de restaurantes Molino, que es cocina italiana y es algo más caro pero también es asequible.
Próxima parada….Edimburgo???
Un saludo
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Archivado bajo Actualidad, Sitios para visitar, Voyage

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